4/7/12


UN SERIO LLAMADO DE ATENCIÓN A LOS PADRES
“PAPÁ, ¿QUÉ ESTÁS HACIENDO?

No sé como decírtelo. Seguramente crees que lo haces por mi bien, pero no puedo evitar sentirme raro, molesto, mal. Me regalaste la pelota cuando apenas empezaba a andar. Aún no iba a la escuela cuando me anotaste en el equipo de fútbol del club. Me gusta jugar y entrenar en la semana, bromear con mis compañeros y jugar los sábados, como lo hacen los equipos grandes.
Pero cuando vas a los partidos... no sé. Ya no es como antes. Ahora no me das una palmada cuando termina el partido, ni me invitas a tomar algo. Vas a la cancha pensando que todos son enemigos. Insultas a los árbitros, a los entrenadores, a los jugadores, a otros padres... ¿por qué cambiaste tanto?
Creo que sufres y no lo entiendo. Me repetís que soy el mejor, que los demás no valen nada a mi lado, que quien diga lo contrario se equivoca, que sólo vale ganar. El chico que el otro día salió en mi puesto... ¿te acordás? Sí, hombre, aquel que estuviste toda la tarde criticando porque “no sirve ni para llevarme el bolso”, como vos decís. Ese chico va a mi curso. Cuando lo vi el lunes, me dio mucha vergüenza.
No quiero decepcionarte. A veces pienso que no tengo suficiente calidad, que no llegaré a ser profesional y a ganar millones, como vos querés. Me agobias. Hasta he llegado a pensar en dejarlo, pero, ¡me gusta tanto!...
Papá, por favor no me obligues a decirte que no quiero que vengas a verme jugar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario